domingo, 8 de noviembre de 2009

el valle de valdivielso

El Valle de Valdivielso, en el norte de Burgos, se extiende entre la Sierra de la Tesla y los Montes de la Mazorra. Para acceder a este preciado rincón, el Ebro ha tenido que abrirse paso entre la Sierra de Tudanca y la Tesla, originando el bello desfiladero de los Hocinos. El río, con su tranquilas aguas, ocupa el centro de la depresión. En este singular paisaje de transición, entre el desolado páramo castellano y los montes cantábricos, son frecuentes los entornos de gran belleza, como la subida a Tartalés, los Cárcabos o el embalse de Cereceda. En el Valle, huertas, frutales y fincas de cereal se mezclan con bosquetes de encinas y robles y la típica vegetación ribereña. Este paisaje se completa con pequeños pueblos que se reparten a lo largo del valle, y donde encontraremos iglesias románicas, casonas, palacios y torres, junto a una sólida arquitectura popular que emplea madera y piedra.

El nombre de Valdivielso aparece escrito por primera vez tras la caída del mundo visigótico. Como el resto de las zonas del norte, jugó un importante papel en la repoblación. Su dificultoso acceso hizo que fuera bastión invulnerable en épocas de conflicto.

En el siglo XIII el Monasterio de San Salvador de Oña extiende su dominio a Valdivielso. Es el momento de la plena incorporación a la Primitiva Castilla. Los regidores de la Merindad, fieles a ancestrales constumbres paganas, se reunen bajo una encina, en la Dehesa de Quecedo.

De su grandioso pasado histórico, el Valle ha sabido conservar numerosas edificaciones, entre las que destacan sus iglesias románicas, como las de Valdenoceda, El Almiñé, y por encima de estas, San Pedro de Tejada, una autentica joya del románico.

La calzada de El Almiñé ratifica la importancia del Valle como zona de paso entre el interior de Castilla y los puertos cantábricos.

La arquitectura fortificada, reflejo de su bélico pasado, conserva los mejores ejemplos en las sólidas torres de Quintana, Quecedo y Valdenoceda. Numerosas casonas blasonadas son el testimonio de la condición de hidalgos de muchos de sus vecinos y de los distintos linajes que tuvieron su cuna a la orilla del Ebro. La casa popular adquiere los rasgos básicos del modelo montañés y en ocasiones aparecen ciertos elementos refinados como arcos de acceso.

Las simpáticas gentes de Valdivielso han luchado por conservar su propia personalidad. Tradiciones como la Fiesta del Gallo o la romería de Santa Isabel en El Almiñé se mantienen con el paso de tiempo. Además de paisaje, arte y fiestas populares, el Valle ofrece una extensa lista de posibilidades de práctica deportiva en contacto con la naturaleza: piragüismo, rafting, senderismo, pesca, bici de montaña, escalada, cicloturismo... La agricultura constituye la principal fuente de ingresos de sus habitantes. Si existe un producto de sus huertas que goze de una merececida fama, son las cerezas. En temporada no te vayas sin ellas.

El valle te invita a sumergirte en su historia, visitar sus pueblos, descubrir el encanto de sus gentes y llevarte el así el mejor recuerdo. Comenzaremos el itinerario en Valdenoceda, desde donde la carretera N232 nos adentra en Valdivielso

Valdenoceda: núcleo de dos barrios, en el que destaca el conjunto monumental que forma la iglesia románicade san Miguel y la Torre de los Fernández Velasco. La iglesia de una sola nave con torre, presenta dos altos relieves y varios elementos góticos y defensivos como ajimeces y saeteras. Cercano a este conjunto, en el barrio de arriba, se ubica la casona que fue el solar en las Merindades de la familia De la Garza, descendientes del fundador de la ciudad de Corpus Christi, en Texas.

Quintana: el caserío se estructura en torno a una calle principal, donde se encuentra el Colegio de Huérfanas, del siglo XIX. La Casa Grande, una casona palacio de sillería, de estilo montañés del siglo XVII, perteneció a los Huidobro. Al final del pueblo, y hoy en estado de ruina, se alza un palacio renacentista de planta rectangular y con un torreón en un extremo. En un cerro próximo se levantó la torre de Loja, rehabilitada de forma ejemplar, que exhibe su puro carácter defensivo.

El Almiñé: el núcleo se extiende a lo largo de la calzada que ascendía al páramo, a la ermita de Nuestra Señora de la Hoz, lugar donde cada año se celebra una animada romería el primer domingo de julio. También vale la pena acercarse a El Almiñé el sábado de Carnaval para tomar parte en la popular fiesta del Gallo. En la localidad existen numerosas casas armeras. La iglesia románica de San Nicolás es de gran calidad y sigue la línea de Tejada. Consta de una nave con cúpula y torre sobre el crucero. En su interior se han descubierto interesantes pinturas murales que representan dragones.

Santa Olalla: La iglesia de San Isidoro, construida en el siglo XVI, consta de una nave de tres tramos cubiertos por bóvedas de crucería. Su portada es barroca.

Toba: deriva su nombre del tipo de piedra porosa caliza. El castillo de Malvecino es una fortaleza próxima al pueblo, levantada en el siglo XIV y acomodada a la pendiente. Junto a la carretera hay varias casonas. En las afueras del pueblo se ubica la antigua iglesia, que conserva aún elementos románicos.

Población: la plateresca iglesia de San Pedro destaca sobre el conjunto y consta de una nave con bóveda de crucería compuesta. A ella se adosa la capilla de los Huidobro. El casco urbano está formado por estrechas callejuelas, donde las casas se unen en hileras, que rodean a un torreón con un extenso jardín amurallado. En el río, una buena zona de baños.

Condado: una ladera condicionó la construcción de las viviendas de este núcleo: calles estrechas y un sólido caserío que se adapta a la pendiente. A una de las naves de la iglesia de San Pedro, se adosa la capilla de los Porres. La iglesia de Santa María conserva algunas partes románicas, como la portada. Desde aquí ascendemos un pequeño puerto que nos lleva hasta Cereceda, donde tomamos el desvío de la izquierda que conduce hacia el embalse. Allí el agua del Ebro contrasta con la verde vegetación y la roca caliza.

Panizares: en la iglesia de San Cosme y San Damián se observan los restos de su primitiva base románica en las ventanas, los canecillos y los capiteles. Es curiosa la distribución del caserío en la localidad.

Hoz: el herreriano palacio de los Ruiz de Valdivielso centra la mirada sobre el conjunto. Su cuerpo central une dos altas torres. La iglesia de San Cornelio y San Cipriano tiene una sola nave y un brazo del crucero. Ahora ascendemos con mucha prudencia por la estrecha y serpenteante carretera de Tartalés.

Tartalés de los Montes: el ascenso es espectacular: un paisaje de roquedas por donde discurre un arroyo que cae en cascada. Junto a esta, labrado en la caliza y desafiante a la gravedad, se aprecia el antiguo camino de acceso al pueblo, sustituido por un estrecho túnel. El pueblo se emplaza en el corazón de La Tesla. El caserío se organiza alrededor de su popular plaza. La iglesia de San Miguel es del románico tardío.

Valhermosa: con una altura considerable, aunque ha sido desmochada, se alza la torre de los Saravia de Rueda. A la construcción del siglo XV y XVI se adosa un muro almenado y un palacio. La ermita se emplaza en las cercanías.

Arroyo: armonioso núcleo extendido a lo largo de una calle por la que discurre un arroyo de cristalina agua procedente de la Tesla. Abundan las magnificas casonas que se intercalan entre las sólidas casas populares. La casa palacio de los Bustamante se ubica en la entrada al conjunto. Su gótica iglesia destaca por su dimensión.

Quecedo: En la capital de la Merindad destacan sus excelentes casonas, entre las que podemos admirar el palacio de los Huidobro, de los siglos XV y XVI, con su torre almenada. La casa de los Gómez de Quecedo está decorada por escudos y vítores en la fachada. El hermoso conjunto urbano, de trazado medieval, se caracteriza por sus estrechas callejas con pequeñas casas populares, que han sido construidas con piedra y madera. En las cercanías se hallan las denominadas "cuevas de los moros": catorce nichos excavados en la roca de la época altomedieval. En las afueras se ubica la iglesia gótica de Santa Eulalia.

Puente Arenas: la iglesia de Santa María es un edificio plateresco con algunos restos románicos y góticos. En torno a la iglesia se levantan varias casonas y palacios, algunos de los cuales emplean sillar en su muro y exhiben bellos escudos. En las proximidades de esta localidad, en la falda de la Tesla, se asienta sobre uno de los primeros monasterios medievales, la iglesia de San Pedro de Tejada, auténica joya del románico. La iglesia se caracteriza por poseer gran unidad de estilo. De aspecto muy compacto, sostenta sobre el crucero su airosa torre prismática, en la que se abren ocho ventanas con doble parteluz. Los canes de su fachada poseen una extensa variedad temática, con motivos simbólicos, eróticos y lúdicos, trabajados con gran calidad. La portada de acceso al interior de la iglesia, carece de tímpano, pero presenta un interesante contenido iconográfico. En ella se aprecian los Evangelistas con forma alada, los Apóstoles y el Pantocrator.

Paseando por Valdivielso

La Calzada de El Almiñé

El caserío de El Almiñé se desarrolla a lo largo de una antigua calzada empedrada que salvaba las dificultades que presentaba la comunicación entre el Ebro y el páramo. Desde la románica iglesia de San Nicolás emprendemos nuestro recorrido por la carretera hacia el final del núcleo. En este tramo observamos la calidad de las edificaciones de este bello conjunto. Junto a la última casa finaliza el asfalto y comienza la calzada. El recorrido es ascendente en todo momento, y el desnivel que salva la calzada se acerca a los 400 m. Es muy curioso observar como la vegetación, en la predominan las encinas, desaparece a medida que ascendemos hacia el páramo. En la calzada, deteriorada con el paso del tiempo, se puede apreciar la técnica constructiva: dos líneas de gruesas piedras ponen límite al relleno del interior. La calzada conserva tramos mejor conservados que incluyen muros laterales que ayudaron a igualar el desnivel. Una vez arriba, en las inmediaciones de la Ermita de Nuestra Señora de la Hoz, podremos contemplar con asombro la gran ruptura paisajística que se produce en este lugar, donde el desolado páramo da paso al siempre alegre Valle de Valdivielso. En el entorno de la ermita, cada primer domingo de julio, se dan cita los habitantes del Valle en una animada romería. Deberemos de emprender el regreso por la calzada, descendiendo de nuevo a El Almiñé. En el descenso divisaremos una excelente panorámica y el puerto de la Mazorra, que antaño sustituyó a esta calzada como vía de comunicación. EL ARTE EN EL VALLE DE VALDIVIELSO

-Arte: Valdivielso conserva de su pasado un valioso patrimonio, del que la arquitectura románica es su pieza esencial: de primer orden son las iglesias de Valdenoceda y El Almiñé y, por encima de cualquier otro monumento, la iglesia de San Pedro de Tejada en Puente Arenas, preciosa joya del románico universal. La arquitectura fortificada eleva la mole de sus torres de piedra en Valdenoceda y Quintana. Las casas armeras en todos los pueblos, son testigos de la antigua condición de hidalgos de la mayoría de sus vecinos y de los numerosos linajes que tuvieron por cuna el Valle. La arquitectura popular sintetiza los elementos traídos del Norte y de los páramos en una mezcolanza variada y sorprendente, recibiendo mayor influencia de la casa montañesa.

Valdenoceda está situado en el extremo occidental del Valle. La iglesia románica de San Miguel destaca por su cúpula sobre el crucero (s. XII) con ocho nervios de refuerzo cruzados en la clave; sobre ella hay una torre de un solo cuerpo provista de ajimeces con arcos de medio punto en cada fachada. Se accede por medio de un husillo, destacando en él dos figuras en altorrelieve que representan a San Juan y San Lucas. Cercana a la iglesia se alza la Torre de los Fernández de Velasco, restaurada recientemente, conserva algunos elementos góticos como ajimeces y saeteras. En el barrio de arriba hay una casona, solar en las Merindades de la familia De la Garza, descendientes del fundador de Corpus Christi, Texas.

Quintana es un núcleo estructurado en torno a una calle principal, en el que se levantan casonas de gran valor arquitectónico. A la entrada del pueblo se encuentra el Colegio de Huérfanas, fundado en el siglo XIX, y la Casa Grande, de estilo montañés, que perteneció a los Huidobro. La Torre de Loja, situada sobre un cerro, tiene cuatro alturas y está rematada por un cuerpo almenado sobre cornisa, con cubos en las esquinas. La puerta de ingreso tiene arco de medio punto y sobre ella, escudos. El Palacio-Torre de los Zorrilla San Martín es renacentista, de planta rectangular con torreón en un extremo. Consta de tres cuerpos destacados por molduras y adornados con escudos.

El Almiñé es un pequeño núcleo al borde de la calzada que asciende hacia Los Altos. En esta localidad existen numerosas casas armeras. La iglesia de San Nicolás (s. XII-XV), de una nave, tiene, por influencia de S. Pedro de Tejada, cúpula y torre sobre el crucero. En el interior existe una interesante pila bautismal en forma de copa gallonada con pie cilindríco en el que tres figuras sujetan un cordón con los brazos. Siguiendo la calzada se llega a la ermita de Sta. Isabel, donde tiene lugar una animada romería el primer domingo de julio. En El Almiñé también se celebra la original Fiesta del Gallo, el martes de Carnaval.

Santa Olalla: La iglesia de San Isidoro, construida en el siglo XVI, consta de una nave de tres tramos cubiertos por bóvedas de crucería. La portada es barroca del XVII. Tiene varias casonas solariegas.

Toba: recibe su nombre de este tipo de caliza que aparece en el castillo de Malvecino, situado en un cerro próximo al pueblo. Esta fortaleza se levantó en el siglo XIV sobre un plano irregular y se acomoda perfectamente a los accidentes del terreno. El núcleo tiene varias casonas solariegas.

Población: Su iglesia de San Pedro es plateresca. La nave se cubre con bóveda de crucería compuesta, formando estrellas de cuatro puntas. En el ábside, los nervios se combinan para construir una de seis puntas. Destaca la capilla adosada de los Huidobro. Condado: La iglesia de San Pedro tiene dos naves; la principal con bóveda de crucería sencilla y la lateral, de aristas, con la capilla de los Porres adosada. La iglesia de Santa María es del siglo XI, y su nave se cubre con bóveda de cañón.

Panizares: situado en el límite oriental del Valle y dividido en dos barrios. En la iglesia de San Cosme y San Damián encontramos restos de su primitiva construcción románica: ventanas, canecillos, capiteles y una portada tapiada parcialmente por otra gótica de tres arquivoltas.

Hoz: se encuentra al pie de la Tesla, en el inicio de una garganta u hoz que asciende hacia Tartalés de los Montes. Su iglesia de San Cornelio y San Cipriano, de una nave y un brazo del crucero. El ábside es gótico del siglo XV. Permanecen también algunas ventanas del XVI. El palacio de los Ruiz de Valdivielso es de estilo herreriano y se compone de un cuerpo central flanqueado por dos torres.

Tartalés de los Montes: se encuentra en un pequeño vallejo, enclavado en la Tesla. En el centro del pueblo se abre una pequeña plaza, buen ejemplo de la arquitectura popular del valle. La iglesia de San Miguel es románica del siglo XIII. Bajo la espadaña hay una ventana con dos arquivoltas y columnas de decoración geométrica.

Valhermosa: se alza la torre de los Saravia de Rueda, de considerable altura a pesar de haber sido desmochada. Su construcción data de los siglos XV y XVI. Adosado a la torre hay un palacio y un recinto almenado.

Arroyo: extendido a lo largo de un pequeño riachuelo. Aún podemos observar numerosas y magníficas casonas solariegas realizadas en sillar. La iglesia de Nuestra Señora es gótica con bóvedas de crucería compuesta y terceletes.

Quecedo: Destacan sus excelentes casonas entre las que podemos admirar el palacio de los Huidobro de los siglos XV y XVI con su torre almenada. También merece mención especial la casa de los Gómez de Quecedo, situada en una pequeña plaza. Está decorada con escudos y víctores en la fachada. La iglesia de Santa Eulalia (s. XV-XVI) tiene planta de cruz latina y una serie de ventanas geminadas góticas. Su portada del s. XVI, se abre bajo un gran arco rebajado. En las proximidades están las Cuevas de los Moros, catorce nichos excavados en la roca vertical, probablemente de época altomedieval.

Puente Arenas: Núcleo formado en torno al único puente antiguo de este tramo del Ebro. En su casco hay algunas casas de gran interés; la Iglesia de Santa María es un edificio plateresco del que quedan algunos restos románicos (portada y dos tramos de la nave) y góticos (una ventana geminada apuntada ).

La Iglesia de San Pedro de Tejada es elelemento patrimonial más destacable del Valle de Valdivielso y del románico de la comarca de las Merindades. Para su visita hay que pedir la llave en el colegio de Quintana de Valdivielso. Situada a medio kilómetro de Puente Arenas, en la falda de la Tesla, se asienta sobre uno de los primeros monasterios medievales de la comarca; de él han quedado leyendas y algunos capiteles y sillares, probablemente visigóticos, conservados en el colegio de Quintana. Esta iglesia es una de las manifestaciones más importantes de la arquitectura y escultura románicas en las Merindades, pudiéndose hablar de una "escuela de Tejada" con gran influencia en los valles de Manzanedo y Valdivielso. La iglesia, de aspecto compacto y con gran tensión vertical, se caracteriza por una airosa torre prismática situada sobre el crucero. En su cuerpo superior se abren ventanas con dobles parteluces; se accede a él por un husillo adosado a la fachada sur. Las cornisas del ábside y de las fachadas laterales se soportan mediante canecillos decorados con diversos motivos eróticos, lúdicos y simbólicos de extraordinaria calidad escultórica. De los elementos exteriores, el más destacable es la portada, con puerta sencilla, estrecha y alta, sin tímpano y enmarcada por arquivoltas decoradas con rosetas, baquetones, sogueados y jaquesas. La protege un tejaroz soportado por modillones de finísima talla, representando los evangelistas en forma humana alada en los cuatro de los extremos y con la figuración simbólica del tetramorfos en los cuatro interiores. En el centro hay un pequeño Pantócrator. Debajo observamos un friso en bajorrelieve con los doce apóstoles dispuestos por parejas. En los relieves de las enjutas podemos ver, en el situado a la izquierda la escena central de la Ultima Cena y en la derecha una escena de lucha de un hombre y un león a la que se han dado diversas interpretaciones. Esta fachada se remata por un hastial en el que destaca una ventana trilobulada de traza muy sobria. En el interior llama la atención la arquería ciega del ábside y los capiteles del crucero de gran calidad y que aún conservan algo de la policromía. La iluminación interior se obtiene por dos ventanas en los laterales del ábside y otras dos en cada pared lateral de la nave. Las cubiertas son de cuarto de esfera en el ábside, cúpula sobre trompas en el crucero y bóveda de cañón con arcos perpiaños en la única nave. A los pies se puede admirar un coro de madera policromada de estilo mudéjar y de fecha posterior. La conservación del monumento es buena y está declarado Bien de Interés Cultural. Su antigüedad y emplazamiento han dado lugar a una serie de leyendas y tradiciones como aquella en que, durante una epidemia de peste, el último monje superviviente preparó su propia fosa y esperó la muerte tendido en ella. San Pedro de Tejada posee una reliquia del lignum Crucis -actualmente en Quintana-, que se colocaba siempre en la torre, iluminada por lámparas de aceite.

LA HISTORIA EN EL VALLE DE VALDIVIELSO

- Historia: El nombre de Valdivielso aparece escrito en documentos, por vez primera, tras la caída del mundo visigodo. En la época romana y medieval, el Valle fue un lugar de paso y unión entre los páramos castellanos y el mar Cantábrico, como así lo atestigua la calzada que sube desde El Almiñé. En el siglo IX una legión de eremitas toma el valle. Ocupan cuevas y abrigos, habitando minúsculos eremitorios en los más apartados rincones. Pero los monjes de San Pedro de Tejada tienen vocación comunitaria: crean parroquias, auspician la repoblación y controlan pequeños núcleos campesinos: las "comunidades de aldea". Durante el siglo XIII el Monasterio de San Salvador de Oña extiende su largo brazo protector sobre Valdivielso. Es el momento de su plena incorporación al Condado de Castilla. Ya forma parte del Concejo Mayor de las Merindades de Castilla la Vieja. Sus regidores, fieles a ancestrales costumbres paganas, se reúnen en la Dehesa de Quecedo "debajo de una encina". Este pequeño Valle ha tenido gran importancia en el desarrollo histórico de Castilla y de ello podemos ver una buena muestra en las abundantes casonas, torres y palacios. DEPORTES, OCIO, TRADICIONES, FIESTAS Y GASTRONOMIA EN EL VALLE DE VALDIVIELSO

- Deportes y ocio: En varias localidades existen boleras de tres tablones: Puentearenas, Quecedo y Hoz de Valdivielso. En Población y Puentearenas hay dos campos de fútbol. La mayoría de las localidades disponen de zonas aptas para el baño, como Valdenoceda, Quintana de Valdivielso, Puentearenas, Población, Arroyo y Condado. Valdivielso ofrece un sinfín de recursos naturales para la práctica de deportes y actividades ligados al medio ambiente como rafting, piragüismo, senderismo, cicloturismo o bici de montaña. Debido a su agradable medio natural, el municipio dispone de amplias zonas de recreo como la Fuente de Marfil, en el desfiladero de los Hocinos y la ribera del Ebro en Valdenoceda, Puentearenas, Población y en el embalse de Cereceda.

- Tradiciones y fiestas: El Valle ha sabido conservar su personalidad a través de tradiciones mantenidas siglo tras siglo, como la fiesta del Gallo, celebrada en carnaval, y la romería de Santa Isabel en El Almiñé, celebrada el primer domingo del mes de julio. La subida a la Virgen de Pilas, situada en la Sierra de la Tesla, es una cita anual obligada para numerosos habitantes del valle. Aún se conserva un rico folclore de canciones y bailes, como "la tarara" y "el agudillo". En los últimos años en el mes de mayo se celebra la fiesta de la Merindad.

- Gastronomía: La Merindad ofrece al paladar productos de huerta y frutas de excepcional calidad, como sus cerezas. Los derivados del cerdo son muy cuidados por sus habitantes. Tienen fama las carnes de vacuno y las morcillas.






viernes, 6 de noviembre de 2009

video: kinos y demas bobadas

tres videos para demostrar la cantidad de bobadas que se hacen jugando un kinito
en el primero nos sale el tipico amigo que se cree que hace gracia repitiendo lo mismo una y otra vez en el de enmedio el primer video que se grabó para ver que tal salian los videos en una camara de fotos) y el ultimo fue grabado con un movil (y muy bien no me ha quedado, cosa rara porque ese movil suele sacar buenos videos)

jueves, 5 de noviembre de 2009

merindad de sotoscueva

La Merindad de Sotoscueva al norte de Burgos, se caracteriza por sus fuertes contrastes. En la amplia depresión del Norte domino un paisaje de pastizales verdes alternados con bosques de hayas, robles y pinos. En esta zona, al pie de la cordillera cantábrica, la ganadería sido el modo de vida de sus gentes.

En los Vallejos calizos de la parte sur de la Merindad, los arroyos y torrentes han favorecido el fenómeno karstico y la aparición de abundantes grietas que han dado origen a simas, barrancos, sumideros y Cuevas

Algunas de estas cavidades, conectadas entre sí, forman un gran complejo karstico que, distribuido en seis niveles y con casi 100 km de desarrollo, está incluido entre los más extensos del mundo: Ojoguareña..

En su interior existen muestras de todas las culturas que han poblado este territorio: grabados, restos de pinturas rupestres, cerámicas, armas, e incluso huellas de nuestros antepasados.

Desde sus orígenes, los concejos de los regidores de la Merindad han cambiado de escenario.

Primero se celebraron en torno a una encina sagrada; en 1616 se trasladaron a una cueva cercana a la ermita de San Bernabé; finalmente 1924 se pasó al nuevo edificio del ayuntamiento, ubicado en Cornejo.

Además del complejo de Ojoguareña, declarado monumento natural en 1996, en este templo territorio encontramos lugares de elevado valor ambiental, como los barrancos de Dulla, el río Nela, el Valle de la Engaña, los Montes del Somo con los escarpados desfiladeros de las diaclasas o del arroyo de la Hoz.

El mejor ejemplo románico de la Merindad se encuentran Butrera, y destaca por la calidad de la talla de los canecillos, capiteles, ventanas y relieves.

Entre este agradable medio natural, los pequeños pueblos, salpicados por el valle, han sabido conservar el modelo de casa montañesa, formada por una sus muros de mampostería, pequeños manos y una solana de madera, que a veces es doble.

En ciertas ocasiones, un tejadillo cubre la puerta de acceso a un patio interior a la casa. A veces encontramos elementos cultos como arcos, ventanas apuntadas y escudos, en algunas construcciones.

La rica arquitectura popular se constata en los numerosos ejemplos de lavaderos, potros, fuentes, Molinos y boleras, que como la de Entrambosrios, ésta cubierta.

El senderismo y la bici de montaña gozan de buenos espacios para su práctica. El Nela y el Trema ofrecen buenas zonas naturales de baño, en las que, además, es posible pescar o navegar en piragua. Los bolos y el frontón son deportes autóctonos.

El sábado siguiente al día 11 de junio, se celebra la romería de San Bernabé, la más importante de las Merindades. A ella se acercan lugareños y gentes de provincias limítrofes. En el verano varias localidades rinden honores su patrón. Los alojamiento rurales y la gastronomía gozan de buena forma.


Butrera.
La iglesia románica de nuestra Señora de Septiembre está declarado monumento nacional debido a la calidad de su talla, apreciable en los canecillos de temática variada y relieves de Adán y Eva en el paraíso. En el interior conserva capiteles estudiados y otras tallos de gran valor, como el relieve de la adoración de los Reyes magos y una talla románica de la Virgen.

Pereda.
Guarda restos de casonas del siglo XVIII, de los Pereda y Ruiz Pereda.

Bedón. además de su iglesia existe un taller artesano de velas de diferentes aromas.

Hornillayuso. Conserva varias casonas de los siglos XVII y XVIII.

Hornillalastra. La localidad se encuentra cercana al desfiladero del arroyo de la Hoz.

Hornillalatorre. La casa popular, a veces incluye blasones y dobles Solanas.

Barcenillas de Cerezo.
Este núcleo se caracteriza por su aislado caserío, influencia de la vecina Cantabria.

Herrera y Redondo . Los dos núcleos se ubican al pie de la cordillera, rodeados por pastizales y bosques. Bolera.

Quintanilla del Rebollar.
Entorno una fuente abrevadero del siglo XIX, se extiende este armonioso conjunto, y no de casas con portalones, espléndidas Solanas y escudos.

El Rebollar.
Pequeña entidad ubicada en un tranquilo paraje.

Cornejo.
Accedemos a la capital de la Merindad por el desfiladero de las diaclasas. Los portalones y varios escudos adornan las casas de estilo montañés.

Quisicedo .
En torno a la esbelta torre medieval de los Velasco, se intercalan espléndidas casonas de sillar y casas populares. La iglesia de Santiago apóstol conserva parte románica.

Villabáscones y Quintanilla.
En ambos conjuntos el caserío se dispersa entre muros de piedra que delimitan huertas y pastizales. Bellos conjuntos para amantes de pueblos que conservan todo su sabor.

Vallejo. Bajo la iglesia de San Capriaso, en lo alto del pueblo, se distribuye todo el caserío.

Entrambosríos y La Parte.
Las bellas localidades están adornadas por casonas, herradero y una de las escasas boleras cubiertas de Burgos.

Cueva.
Sus casas montañosas destacan por su Solanas. En las cercanías se emplaza la ermita de San Bernabé.

Villamartín.
Rodeado por un extenso encinar se ubica esta tranquila población.

Linares, Ahedo y Cogullos.
En sus tradicionales casas, algunas de sillar, aparecen portalones, escudos y Arcos.

Quintanilla Valdebodres.
Un arroyo nace en el pueblo junto a sus populares casas, en las que la solana es su elemento más representativo. La visita es obligada.

SobrePeña.
Cercano a este armonioso conjunto se alza la ermita de la Paz.

Nela.
Lugar para recordar por la belleza del entorno que le rodea, a las orillas del Nela.

Paseando por Sotoscueva. Ojoguareña

Desde cueva, el empinado camino nos acerca a la ermita de San Bernabé. Antes es posible descender al sumidero del río Guereña. Ya en el alto, la vista es magnífica. A pocos metros, hayamos la famosa encina de conejo.

Descendemos por la carretera hasta la sima de Dolencias. De aquí podemos seguir por la carretera a Cornejo o adentrarnos entre las encinas en busca de Palomera donde es fácil perderse.

Junto al cauce seco del Trema, una estrecha senda nos dirigía las diaclasas. Pasando las grietas, y en la orilla izquierda, un sendero se pierde entre pastizales antes de llegar a Quisicedo (el acceso hasta el pueblo es complicado). El camino del cementerio nos acerca de nuevo a Cueva.

EL ARTE EN LA MERINDAD DE SOTOSCUEVA

- Arte: En el municipio destaca por su interés histórico, arqueológico y cultural el complejo kárstico de Ojo Guareña. En su interior se han recogido muestras de todas las culturas: grabados, pinturas rupestres y restos de cerámicas y armas. Además de su riqueza arqueológica, el interior de Ojo Guareña posee espectaculares formaciones geológicas y una peculiar fauna con ejemplares de invertebrados únicos en el mundo. Debido a la importancia arqueológica y ambiental, todo el conjunto esta incluido dentro de la Red de Espacios Naturales de la Junta de Castilla y León. Actualmente, la única parte que se puede visitar de su interior es la Ermita de San Bernabé, dónde unas curiosas pinturas murales datadas en los siglo XVII y XVIII, cuentan los martirios y milagros de San Tirso. Junto a la ermita, se haya la Sala del ayuntamiento, utilizada como lugar de sesiones hasta 1924 en que se trasladó a Cornejo. El mejor ejemplo del románico de la merindad se localiza en la iglesia de Butrera, que conserva los distintos elementos constructivos, además de los interesantes detalles escultóricos, como canecillos, capiteles, ventanas y un alto relieve de la Adoración de los Reyes Magos. En otras localidades las iglesias cuentan con restos románicos. Los pequeños y bellos pueblos de la Merindad, han sabido conservar con el paso del tiempo, una arquitectura popular de gran interés influenciada por el modelo de "casa montañesa". Esta arquitectura utiliza gruesos muros de mampostería (algunas veces son de sillar), con pequeñas ventanas y una solana de madera. En algunas casas, una gran puerta de madera cubierta por un tejadillo, da acceso a un patio anterior a la vivienda. En varios pueblos encontraremos casas con elementos cultos como ventanas, arcos y escudos. Igualmente perviven sin uso otras construcciones típicas del mundo rural como lavaderos, fuentes, potros y boleras.

Haedo de Linares: En las edificaciones del pueblo hay empleo de sillería y mampostería con algunos balcones corridos o galería de madera en algunos casos, empleo de estructura de madera vista, adobe o mampostería. Una casona con escudo. Algún arco de medio punto en las puertas de entrada.

Barcenillas de Cerezo: Pueblo muy disperso como corresponde a los núcleos ganaderos del Norte de la Merindad. Tiene casas grandes de planta cuadrada, con cubiertas a dos aguas, patios con portalones de dos alturas. La pequeña iglesia de Sta Ana y San Martín es de estilo popular.

Bedón: Posee una gran iglesia de una nave con pórtico adosado a ella de dos arcadas de medio punto y portada renacentista. En el pueblo tiene su taller un artesano que fabrica velas de diferentes formas y olores, es alemán y su empresa se denomina Tube Velas.

Butrera: El núcleo urbano se esparce en la ladera de la montaña mientras su iglesia parroquial de Nuestra Señora de Septiembre (Declarada en 1983, 22 de Marzo BOE) se asienta en la zona llana. La misma se nos presenta como un todo compacto de volúmenes individualizados y singulares. El edificio que contemplamos en la actualidad está realizado con sillería de aparejo regular y presenta planta de cruz griega, una nave con crucero. El ábside, uno de los volúmenes más señalados del conjunto, se compartimenta en cinco paños mediante cuatro contrafuertes prismáticos, aunque en la actualidad, uno de ellos no se ve al estar adosada la sacristía, ventana en el paño central. Portada en lateral a los pies de la nave. los capiteles de la portada han llegado a nosotros en muy mal estado, pero puede apreciarse en ellos un guerrero y aves afrontadas. Exteriormente en el muro cercano al atrio hay un gran relieve muy deteriorado y tosco, que representa a Adán y Eva en el paraíso, arriba de ellos, un árbol extiende sus ramas de las que penden manzanas. Interiormente, todo el templo se aboveda: medio cañón y horno ligeramente apuntados en el ábside, arcos torales y formeros con capiteles historiados. El crucero es un elemento muy resaltado en el conjunto y se apea sobre cuatro gruesos pilares dando la impresión de que se hubiese planeado levantar sobre él una torre. El ábside y el templo, aunque ambos románicos, parecen ser de distinto momento. La armonía de volúmenes, las equilibradas proporciones y la maestría técnica son algo que está presente en esta arquitectura que nos invitará a degustarla pausadamente, sin prisas. En cuanto a la escultura monumental, los canecillos del ábside destacan por la calidad de su labra y lo acertado de sus esquemas compositivos; los acantos, la lucha de Sansón y el león, el grifo, las figuras humanas de pausado caminar y elegante forma de volver la cabeza. Empotrado en el muro norte de la nave, hay un Relieve de la Adoración de los Reyes Magos de gran tosquedad, las figuras son algo rechonchas, pliegues gruesos, cabezas algo inexpresivas. Talla de la Virgen: efigie románico bizantina del siglo XII; hermosa y gran imagen de la Virgen en piedra y exenta, pero para ser colocada adosada a un muro ya que la parte posterior no está trabajada. Está bajo el arco de la ventana central del presbiterio.

Cogullos: Las edificaciones son en su mayoría de piedra sin encalar, con huertos recercados en el centro del núcleo. Muchas casas con entramados de madera y edificios auxiliares. Iglesia de San Pedro, Fuente abrevadero.

Cornejo: Capital de la Merindad, con buenas casas armeras, iglesia de San Juan Bautista de los siglos XVI y XIX con altar renacentista. Por lo general, las edificaciones son bastante grandes, con empleo de sillería y mampostería, encontramos numerosas solanas. Varias casonas de diferentes épocas, con escudos y decoración diversa: algunas casas con ventanas apuntadas, otras con escudos de las familias Arredondo, Marañón, Pereda, Ruiz-Cotorro. Fuentes públicas. El cauce del río Trema se filtra en el suelo, antes de llegar a esta localidad, en los sumideros que se localizan en las Diaclasas, volviendo otra vez a emerger en las surgencia de la Torcona.

Cueva: En el pueblo encontramos la arquitectura popular propia de la Merindad, en la que destacan las solanas. La ermita de San Roque, de estilo popular y escaso valor artístico, se encuentra del cruce con la carretera C-6.318. La iglesia parroquial es la de Santa Juliana. En las proximidades de la localidad, se encuentra la Ermita de San Bernabé.

Cueva: Ojo Guareña es el nombre de un gran complejo kárstico que por su importancia está declarado Monumento Histórico Artístico e incluido como Monumento Natural dentro de la Red de Espacios Naturales de Castilla y León. Dada la gran fragilidad de su ecosistema, no se permite la entrada al interior. La única parte visitable es la Ermita y un pequeño tramo de galería que conecta con la Sala de Ayuntamiento. Este complejo kárstico se compone de 89 km de galerías topografiadas, distribuidas en seis niveles y comunicadas entre sí, lo que le convierte en el primer conjunto de España y uno de los más importantes del mundo. Existen numerosas entradas al complejo, entre ellas la Sima Dolencias (de 60 m. de profundidad) situada a 100 m. del cruce de Villamartín y protegida por una alambrada, la dolina de Palomera muy cercana a la anterior, Huesos o la más conocida Gruta de San Bernabé donde se encuentra la ermita. Muy próximo, pero sin conectar con la red principal, se encuentra otro conjunto de 10 km donde destaca la cueva de Kaite. Las primeras exploraciones espeleológicas se llevaron a cabo en 1956 por el grupo Edelweiss de la Diputación de Burgos. En la parte baja del valle ciego de San Bernabé, justo debajo de la ermita, se encuentra el famoso "ojo" o sumidero, bello paraje natural donde se introduce el río Guareña en la roca caliza. Este río, junto con su compañero el Trema han sido los constructores de todo el complejo de simas, galerías, lagos y ríos subterráneos mediante fenómenos de disolución química. Estas cavidades y sus alrededores han tenido usos múltiples a lo largo de la historia, han servido como lugar de culto y santuario desde el Paleolítico hasta nuestros días, hábitat en la prehistoria, y lugar de reunión del concejo de la Merindad durante cerca de 1000 años. En el interior del complejo se han recogido muestras de todas las culturas que se han ido sucediendo en la Península durante la Prehistoria. En varias salas se conservan grabados y pinturas rupestres del paleolítico y pospaleolítico y de la Edad del Bronce. Hay numerosos restos arqueológicos como cerámica, armas, huesos, e incluso un conjunto de huellas fosilizadas de pies descalzos de hombres prehistóricos, con un recorrido bastante largo. Además de su riqueza arqueológica, el interior de Ojo Guareña posee espectaculares formaciones geológicas y una peculiar fauna con ejemplares de invertebrados únicos en el mundo. Llegando desde Cornejo y situándonos en el borde del cortado se desciende por el camino que parte a la derecha hasta el Santuario de San Bernabé. La primera de las entradas que encontramos a la derecha es la Sala del Ayuntamiento, utilizada como lugar de sesiones desde 1616 hasta 1924 en que se trasladó el Ayuntamiento a Cornejo; actualmente se utiliza con ocasión de la Romería. Antiguamente, las reuniones del concejo se realizaban alrededor de la encina sagrada que estaba situada en lo alto de la peña y que fue talada por ser resabio de cultos paganos. De las escaleras situadas al lado del púlpito parte un sendero que nos conduce al sumidero del Guareña, en la parte baja de este valle ciego. La Ermita rupestre de San Bernabé conserva en su interior el altar principal con la talla de San Tirso -primera advocación de la ermita- del siglo XIII. Toda la bóveda natural está decorada con pinturas realizadas en 1705 y que narran los suplicios sufridos por San Tirso. Una cenefa lateral ilustra once milagros atribuidos a San Tirso, datados en los siglos XVII y XVIII. Dentro de la ermita y en algunas galerías aledañas, hay unos hoyos en forma de tinaja que los especialistas atribuyen a silos o posibles enterramientos. En una de las galerías adyacentes se encuentra la llamada pila del Santo, según la tradición estas pilas se llenan milagrosamente por intercesión del Santo; por eso es agua milagrosa que sirve para curar enfermedades, sobre todo de la vista. También resulta curioso toparse con una reproducción del Santo Sepulcro realizada en 1957. Entramborios: Entre los elementos de arquitectura popular de este núcleo de características montañesas, podemos destacar la bolera cubierta fechada en 1878. El caserio guarda las mismas características constructivas que en el resto de los pueblos de la parte norte de la Merindad.

Herrera de Redondo: Casas con solana y patios recercados.

Hornillayuso: Casas de pequeño tamaño, algunas con solana. Varias casonas blasonadas fechadas en los siglos XVII y XVIII. Capital de las Cinco Villas y con un molino en desuso, el cual funcionaba con las aguas de las resurgencias de la Torcona.

Hornillalastra: Casas con solana y miradores. Varias con estructura de madera vista y arcos apuntados.

Hornillalatorre: Pilón de 1882. Las edificaciones conservan las características propias de la zona, con grandes portalones de entrada al recinto que separan el patio de la propia entrada a las casas, tienen solanas protegidas a los lados con sillar. Uso en las construcciones de sillería y mampostería, con estructura de madera vista. Algunas con ventanas de aspillera. Casas con escudos y con ventanas apuntadas góticas.

Linares: Bella iglesia románica con interesante espadaña. Las casas no están encaladas, tienen grandes vanos, cuerpos volados y balcones con edificaciones anejas para guardar aperos de labranza. Estructuras de madera vista, tejados a dos aguas, plantas rectangulares. Solanas protegidas con sillar en los costados, a modo de cortafuegos.

Nela: Varias casas de interés. Casas grandes, de plantas cuadradas, tejados a dos aguas, con solanas, patios recercados, entramados de madera. Entradas a los patios típicas de la zona de Sotoscueva, gran portón y tejados en su parte superior. Iglesia de una planta, con espadaña a los pies, dos cuerpos para campanas, cubierta por detrás con madera y un tejado.

Pereda: Restos de casonas del s. XVIII. de las familias Pereda y Ruiz de Pereda. El valioso tríptico de la iglesia se encuentra en el Museo Diocesano de Burgos.

La Parte: Pueblo disperso, adaptado a la gran dificultad del terreno. Iglesia de San Antonio.

Quintanilla: Solanas de madera. Iglesia de Ntra. Sra. popular, ss XX, XVI, XVIII, XIX.. Iglesia de una nave con cabecera poligonal con contrafuertes góticos de los siglos XVI XVII, tardía.

Quintanilla del Rebollar: Iglesia de San Clemente: barroco neoclásico altar renacentista XVI. En la capilla de los Velasco-Peña, estatuas orantes de los fundadores y Virgen románica. Interesante arquitectura popular rural. Casonas del XVII y XVIII. Fuente abrevadero del XIX. Casas típicas son grandes y se caracterizan por las solanas y dobles solanas y grandes aleros; algunas están encaladas pero en su mayoría la fábrica es de piedra con estructuras de madera vista. Construcciones grandes, tejados a 2 y 4 aguas. Suelen ser de dos plantas más altillo. En muchos encontramos patios recercados, con entrada típica con tejadillo y puerta cuadrada grande. Hay muchas casas señoriales, unas con escudos. En su mayoría utilizan mampostería, sillería y algunas con sillar. Hay una casona datada en 1537.

Quintanilla de Valdebodres: Aparte de una capilla diminuta, con la Virgen del siglo XII expuesta tras la reja a la veneración de los transeúntes, ofrece la curiosidad de que junto a su casco urbano brota una copiosa surgencia, creando allí mismo caudaloso arroyo capaz de mover viejos molinos, ahora ya sin uso. Interesante arquitectura popular muy cuidada. Tipología constructiva de sillería y mampostería y en ocasiones estructura de madera vista, con ejemplos de arquitectura popular, pasadizos y cuerpos volados, algunas solanas o balcones de madera. Casas de planta rectangular y de considerable tamaño. Molino reconstruido en 1989.

Quisicedo: Posee enormes casas de estilo indiano de sillar y sillarejo, con grandes jardines, de noble e incluso elegante prestancia. El torreón de los Velasco tiene planta cuadrada, tres alturas, tejado a cuatro aguas, puerta y ventanas apuntadas y un edificio anexo de dos alturas, sillería y sillarejo en la torre. Mampostería y sillarejo en el edificio anexo. En el barrio de abajo humilladero primitivo y restos de una antiquísima calzada. Dos fuentes, una de ellas arriba del pueblo con abrevadero. Bolera. Frontón. Iglesia de Santiago de los siglos XII, XVIII y XIX, con ábside románico semicircular del siglo XII. Tiene grandes canes de labra muy tosca en línea de impostas ajedrezado. Tiene dos naves, torre a los pies, dos huecos para campanario. Portada lateral con arco de medio punto del siglo XVIII renacentista.

El Rebollar: conserva la iglesia de la Virgen de la Cruz del siglo XIV con campanario y dos portadas, una románica y la otra ya gótica.

Redondo: Iglesia de Santiago y San Cristóbal.

Sobrepeña: El pueblo posee casas grandes de plantas cuadradas con balcones o solanas. Estructuras de madera vista, tienen grandes vanos rectangulares y tejados a 4 aguas. Viniendo de Nela y en un alto, se encuentra la ermita de la Paz de los ss XVIII y XIX, consta de una nave de planta rectangular con dos bóvedas góticas estrelladas; el altar mayor es barroco. En el pueblo se encuentra la iglesia de San Juan Bautista, de estilo popular. A 2 km existe una fuente de agua sulfurosa.

Vallejo: Casas de piedra de dos plantas alguna con solana y encaladas. Iglesia de San Caprasio. Ermita XVII, imagen de Cristo camino del Calvario traída de Méjico en 1721.

Villabácones: Casas de piedra unifamiliares, muchas enfoscadas y encaladas, de 2 y 3 plantas con solanas, plantas cuadradas y en L con patios recercados y pórticos en las entradas. Iglesia muy reformada con pórtico de 3 arcadas, reloj de sol sobre él datado en 1775.

Villamartín: En los muros exteriores de la iglesia vemos el único vestigio de su pasado románico: la inscripción que recuerda como el 10 de Agosto del año 1175 (era 1213) el obispo de Burgos don Pedro dedicó este templo a San Esteban. Casas grandes con entramados de madera, algunas con solana, en su mayoría sin encalar. Tejados a dos aguas, planta rectangular, patios recercados, entradas a los zaguanes típicos de la zona. Otros edificios religiosos: Ermita de Santa Marina e Iglesia de San Esteban, fuente abrevadero popular.

LA HISTORIA EN LA MERINDAD DE SOTOSCUEVA

- Historia: Las cuevas han tenido una gran importancia en el desarrollo histórico del municipio. En torno a ellas ha girado la vida de sus habitantes. Esta espectacular acción de la naturaleza ha provocado que las cuevas hayan sido un poderoso atractivo para la población que históricamente ha habitado estas tierras y por lo tanto un referente en la vida social, cultural y religiosa a lo largo de toda la historia de la Merindad, hasta el punto de darle nombre: Sotoscueva (bajo la cueva). En el interior del complejo de Ojo Guareña hay muestras arqueológicas desde la Prehistoria. La Merindad de Sotoscueva es una de las siete antiguas Merindades que forman Castilla. La Ermita de San Bernabé tiene unas curiosas pinturas murales datadas en los siglo XVII y XVIII, cuentan los martirios y milagros de San Tirso. Junto a la ermita, se haya la Sala del ayuntamiento, utilizada como lugar de sesiones hasta 1924 en que se trasladó a Cornejo. Antiguamente, las reuniones del concejo se realizaban alrededor de la encina sagrada que estaba situada en lo alto de la peña.

DEPORTES, OCIO, TRADICIONES, FIESTAS Y GASTRONOMIA EN LA MERINDAD DE SOTOSCUEVA

-Deportes y ocio: Podemos bañarnos en las piscinas de Quintanilla Sotoscueva. Algunos pueblos disponen de bolera, en algunos casos cubierta, y Quisicedo tiene un frontón. Para los amantes de los deportes al aire libre, el medio natural ofrece amplias posibilidades para la caza, el senderismo y la bici de montaña. En la ribera del Nela, en la zona cercana a la localidad de Nela, es posible disfrutar de su buena zona de baños, pescar y realizar paseos en piraguas. Hoy en día el entorno de la ermita de San Bernabé se encuentra acondicionado con aparcamientos y zonas de recreo.

- Tradiciones y fiestas: El gran peso de la tradición mistérica y religiosa hace que existan un gran número de leyendas y tradiciones de remotos orígenes que nos hablan de brujas, seres sobrenaturales, propiedades maléficas o benéficas de las cuevas, apariciones de santos etc. La romería de San Bernabé, la más importante de la comarca, celebrada el sábado siguiente al día 11 de junio, congrega a miles de personas del entorno y provincias limítrofes. Ese día tras la Misa Mayor y las actuaciones folklóricas de los grupos de danzas, las familias y los grupos de amigos realizan su comida campestre. También durante los meses veraniegos varias localidades celebran sus fiestas patronales que incluyen animadas verbenas.

- Gastronomía: En general, en el municipio destaca la elaboración de los productos cárnicos como morcillas y chorizos




berberana

NATURALEZA EN BERBERANA

- Un lugar geográfico: Municipio situado en el extremo nororiental de la comarca de las Merindades. Limita al norte, sur y este con la provincia de Álava y al oeste con el municipio de Villalba de Losa. Está dividida en dos partes: la del norte junto a Villalba de Losa, dónde está Berberana, y la del sur en la península que forma San Zadornil, dónde se encuentra Valpuesta. La parte norte de este pequeño municipio está ocupada por Sierra Salvada, límite natural con Orduña, dónde está localizado el Monte de Santiago, un extenso hayedo, incluido en la Red de espacios naturales protegidos y declarado como monumento natural. En el centro del hayedo, junto a un gran área de recreo en malas condiciones de conservación, nace un arroyo, el río Nervión. El hayedo se enclava en una zona más o menos llana, y en sus límites por el norte unos grandes cortados separan este bosque del valle de Orduña. En los bordes de las paredes rocosas hay dos miradores, con unas buenas vistas del Valle de Orduña: mirador Cañón del Nervión y mirador Esquina Rubén. Cercano a uno de estos miradores se precipita el rio Nervión en una caida de gran belleza, próxima a los 300 metros. Junto a Berberana y en dirección oeste se extiende el Valle de Losa, con una orografía más plana y con una similitud a los páramos mesetarios: escasez de vegetación en el centro del Valle. En la zona sur, en la península de San Zadornil, está la localidad de Valpuesta rodeada de un paisaje dónde predominan los pinos, que se encuentran en un paisaje más desordenado, dónde se alternan montes y valles. La zona de valle está ocupada por terrenos destinados al cultivo de la patata. La zona de Sierra Salvada, dónde abundan las cavidades formadas por la escasa resistencia de la roca caliza, tiene un aprovechamiento ganadero. La zona de Valpuesta tiene un extenso aprovechamiento forestal.

- Historia: Como el resto de la comarca el municipio tuvo su época histórica más importante en la repoblación de Castilla, y encontramos buenos testimonios de ello en las torres defensivas de Berberana y Valpuesta. Valpuesta es conocida históricamente porque fue una de las sedes episcopales, que ejercía dominio sobre una amplia zona. Muetra de ello es el Monasterio y la Iglesia de Santa Maria. Los últimos estudios llevados a cabo pueden testimoniar que las primeras palabras del castellano podrían tener allí su cuna.

- Arte: Las casas torre, restos de su importante pasado son la característica común de las dos localidades del municipio. La arquitectura popular tiene todos los rasgos propios de la casa losina: grandes plantas cuadradas, tejado a cuatro aguas, gruesos muros de mampostería, ventanas pequeñas, y un pequeño balcón corrido a modo de solana. Pero lo más importante del municipio está en el Monasterio de Santa María de Valpuesta.

Berberana: En la localidad destaca la torre de los Sanchez de Velasco; construida en el silgo XV y con carácter defensivo, tiene planta cuadrada y cuatro alturas, puerta y ventanas con arcos apuntados y aspilleras; algunas ventanas están geminadas y emplea sillería y mampostería. La iglesia de San Cornelio y San Cipriano es de estilo barroco del siglo XVII y tiene tres naves de volumen común; tiene varios añadidos y la torre está a los pies.

Valpuesta: Además de varias casonas solariegas, blasonadas y con presencia de elementos cultos, construidas en diferentes épocas, lo más destacable de la arquitectura civil es un castillo con torre del homenaje, de planta cuadrada y cinco alturas; tiene aspilleras y ventanas apuntadas; sobre las almenas hay un tejado a cuatro aguas; tiene un recinto amurallado, de planta rectangular y con una puerta de acceso apuntada con un escudo sobre ella; tanto la torre como la muralla está realizadas en sillar. En cuanto a la arquitectura religiosa tiene su centro en el conjunto de la Iglesia y Monasterio de Santa María de Valpuesta. El antiguo Monasterio, que fue una de las sedes episcopales, fue restaurada tras la invasión árabe. Tiene una iglesia gótica, de una nave, con cabecera poligonal, contrafuertes y vidrieras de gran calidad en los amplios ventanales. En el lateral tiene una torre del siglo XVIII y un pórtico con barcos. Este pórtico tiene tres arcos de medio punto que protegen una puerta apuntada gótica. En el lateral contrario, está adosado el claustro, gótico con planta rectangular y cinco bóvedas en cada lado más las del rincón. Tiene bóvedas de crucería góticas del siglo XV en el tramo anejo a la iglesia. En el mismo lateral, sobre la sacristía y las capillas, continúa un ala del monasterio en forma de "L", al que se accede por una escalera de caracol, y así se enlaza con la planta que había sobre el claustro.

- Tradiciones y fiestas populares: Berberana ha celebrado fiestas patronales los últimos años.

- Instalaciones deportivas: Sin oferta comercial, lo más conocido es el Club de Vuelo de Orduña (Vizcaya). Practican vuelo sin motor: parapente y ala delta. Las posibilidades deportivas están relacionadas con el medio natural como senderismo, bici de montaña, espeleología, escalada, equitación, etc. También es posible la práctica de parapente, ala delta o incluso nuevas modas como paracaidismo desde una montaña. En el centro del Monte de Santiago, junto al nacimiento del Nervión, existen varios bancos y mesas de piedra y barbacoas. Existe un buen área de recreo, también provisto de paneles informativos sobre el espacio natural. Las condiciones del asfalto dificultan la entrada

- Gastronomía: El productos más cotizado son las famosas setas de abril o perrochicos.

EL ARTE EN BERBERANA

- Arte: Las casas torre, restos de su importante pasado son la característica común de las dos localidades del municipio. La arquitectura popular tiene todos los rasgos propios de la casa losina: grandes plantas cuadradas, tejado a cuatro aguas, gruesos muros de mampostería, ventanas pequeñas, y un pequeño balcón corrido a modo de solana. Pero lo más importante del municipio está en el Monasterio de Santa María de Valpuesta.

Berberana: En la localidad destaca la torre de los Sanchez de Velasco; construida en el silgo XV y con carácter defensivo, tiene planta cuadrada y cuatro alturas, puerta y ventanas con arcos apuntados y aspilleras; algunas ventanas están geminadas y emplea sillería y mampostería. La iglesia de San Cornelio y San Cipriano es de estilo barroco del siglo XVII y tiene tres naves de volumen común; tiene varios añadidos y la torre está a los pies.

Valpuesta: Además de varias casonas solariegas, blasonadas y con presencia de elementos cultos, construidas en diferentes épocas, lo más destacable de la arquitectura civil es un castillo con torre del homenaje, de planta cuadrada y cinco alturas; tiene aspilleras y ventanas apuntadas; sobre las almenas hay un tejado a cuatro aguas; tiene un recinto amurallado, de planta rectangular y con una puerta de acceso apuntada con un escudo sobre ella; tanto la torre como la muralla está realizadas en sillar. En cuanto a la arquitectura religiosa tiene su centro en el conjunto de la Iglesia y Monasterio de Santa María de Valpuesta. El antiguo Monasterio, que fue una de las sedes episcopales, fue restaurada tras la invasión árabe. Tiene una iglesia gótica, de una nave, con cabecera poligonal, contrafuertes y vidrieras de gran calidad en los amplios ventanales. En el lateral tiene una torre del siglo XVIII y un pórtico con barcos. Este pórtico tiene tres arcos de medio punto que protegen una puerta apuntada gótica. En el lateral contrario, está adosado el claustro, gótico con planta rectangular y cinco bóvedas en cada lado más las del rincón. Tiene bóvedas de crucería góticas del siglo XV en el tramo anejo a la iglesia. En el mismo lateral, sobre la sacristía y las capillas, continúa un ala del monasterio en forma de "L", al que se accede por una escalera de caracol, y así se enlaza con la planta que había sobre el claustro.

DEPORTES, OCIO, TRADICIONES, FIESTAS Y GASTRONOMIA EN BERBERANA

- Instalaciones deportivas: Sin oferta comercial, lo más conocido es el Club de Vuelo de Orduña (Vizcaya). Practican vuelo sin motor: parapente y ala delta. Las posibilidades deportivas están relacionadas con el medio natural como senderismo, bici de montaña, espeleología, escalada, equitación, etc. También es posible la práctica de parapente, ala delta o incluso nuevas modas como paracaidismo desde una montaña. En el centro del Monte de Santiago, junto al nacimiento del Nervión, existen varios bancos y mesas de piedra y barbacoas. Existe un buen área de recreo, también provisto de paneles informativos sobre el espacio natural. Las condiciones del asfalto dificultan la entrada



miércoles, 4 de noviembre de 2009

el valle de mena

NATURALEZA EN EL VALLE DE MENA

Al norte de las altas crestas rocosas de los montes de la Peña se extiende el valle más verde de la provincia de Burgos: Mena.

Este amplio territorio, limítrofe con las provincias de Vizcaya, Alava y Cantabria, goza de un suave clima, debido a su escasa altitud media, que ronda los 450 m.

Las cuencas de los Ríos Cadagua y Ordunte ocupan una gran extensión. En la parte oriental, Arceniega, San Miguel y Ayega, han modelado su accidentada geografía.

La exhuberante vegetación, en la que conviven hayas, encinas, arces, pinos, madroños, robles y otras especies, se alterna con amplios y verdes pastizales. La ganadería ha supuesto durante largas décadas la principal fuente de ingresos de los meneses.

Desde la época romana, el Valle ha sido obligada zona de paso entre los puertos Cantábricos se la meseta; así lo atestiguan los restos de la calzada romana que comunicaba Castro Urdiales con Reinosa, cuyo tramo mejor conservado lo encontramos entre y Irús y Arceo.

Siglos más tarde, esta calzada fue utilizada como vía secundaria del Camino de Santiago.

En el año 800 en el documento fundacional del monasterio de Taranco se escribe por primera vez el nombre Castilla. En distintos rincones del valle de Mena es frecuente encontrar Torres y casas de carácter defensivo de distintas épocas. A lo largo de la historia, Mena pertenecido a Navarra y Castilla así como a las provincias de Cantabria y Vizcaya.

El arte románico ha dejado en el valle un extenso legado que se diferencia de otros por su gran calidad. Destacan las iglesias de San Lorenzo de Vallejo y Santa María de Siones, sobre el resto del románico menes. En este aspecto también resaltan las tallas de los tímpanos de El Vigo y San Pelayo.

Junto a estas edificaciones la casa tradicional es objeto de estudio: en ocasiones responde al modelo de la casa montañesa, a veces se adosa formando estrechas callejas y en las zonas más próximas a Alava y Vizcaya, el caserío aislado es la construcción más habitual.

Los pueblos del valle guardan gran sabor popular, que se caracteriza por sus construcciones. Es frecuente encontrar sólidas casonas de buena arquitectura, que al igual que las torres defensivas, pertenecieron a las familias más poderosas.

El curso de los ríos y arroyos ha sido aprovechado para la inteligente construcción de canales y presas, Molinos y Ferrerías.

El deporte rural tiene en las frontones y bolera su mejor representación. Este atractivo entorno favorece la práctica de deportes al aire libre: senderismo, bici de montaña, equitación o pesca. Dentro del complejo del polideportivo, se emplazan las piscinas municipales, una acertada elección para los meses estivales.

Cita obligada para los amantes de la bici de montaña y del arte, es la ruta del románico menés, prueba que cada año registra una gran participación.

Para aquellos que deseen pasear y conocer los bellos rincones y senderos del Valle, en los meses de verano, el ayuntamiento organiza varios itinerarios guiados.

El día 8 de mayo se celebra en Cantonad el día de la patrona del Valle. En Taranco se rinde homenaje al nombre de Castilla. Además de las fiestas de Villasana, en honor a San Antonio, las distintas localidades de mena se llenan de color con la celebración de sus fiestas.

El torto menés es que es una empanada de manteca con chorizo. Para degustar diversas especialidades locales, como truchas, cordero asado, cocido menés, o las cotizadas setas de abril, es recomendable acudir a uno de su restaurantes. En lo referente al alojamiento podemos optar entre acomodarnos en un hotel, casa rural o posada. La oferta cultural se completa con la apertura del cine Amanía, con programación para todos los fines de semana

Ruta por los pueblos

Villasana de Mena.
La capital del valle se estructura en torno a tres calles paralelas al río Cadagua: Encimera, de Enmedio y Bajera. En ellas encontramos sus mejores edificios artísticos: la torre de los Velasco, el palacio de Sancho Ortiz de Matienzo, la iglesia de nuestra Señora de las Altices y el convento de Santa Ana.

Maltranilla.
Hasta aquí pasamos por diferentes núcleos de población. En este lugar junto a una torre defensiva encontramos varias casonas construidas con buen gusto. La vista, es espectacular.

Nava.
A las orillas del Cadagua podremos disfrutar de este agradable conjunto, en el que destaca una casona de grandes dimensiones. Desde aquí podemos ascender hasta la presa del pantano de Ordunte, del cual se suministra el agua a Bilbao.

Ribera de Ordunte.
Partearroyo, Ribota y Hornes, merecen una tranquila visita por el cuidado que se ha puesto en su conservación y por su apacible entorno. Campillo, Barcenas y Arceo guardan su sabor popular.

Concejero.
Destaca una esbelta casona de sillar de colorido característico y tres arcos en su fachada principal. Una parte del caserío del pueblo forma un soportal apeado sobre pies derechos de madera.

Vivanco.
En el conjunto encontramos varias casonas de sólida construcción. La iglesia guarda en su interior un interesante sepulcro románico.

Irús.
Por el antiguo camino a Arceo discurría la antigua calzada romana, que hoy se encuentra bien conservada. El conjunto, además de su interesante arquitectura popular y varias casonas, destaca por la iglesia gótica y su próxima capilla neoclásica.

Cantonad.
Desde este alto, junto al santuario, disfrutamos de la mejor panorámica de Mena.

Lezana.
La torre defensiva de los Velasco nos recuerda las épocas de guerra de siglos pasados. La muralla que rodea al torreón, hacía más fácil su asalto.

Sopeñano.
A orillas del Cadagua se instaló la fábrica de Valca. Se eligió este emplazamiento por las cristalinas aguas del río.

Cadagua.
El nacimiento del río Cadagua es el espacio natural más apreciado y querido por los meneses. Entre su caserío tradicional, existen distintos edificios de interés.

Siones
Su iglesia de Santa María, junto a la de Vallejo, son los mejores ejemplos del románico en el valle de Mena. De una sola nave, la iglesia destaca sobre todo por su belleza y decoración interior y exterior: portadas, capiteles, ventanas, arquivoltas, canecillos, edículos laterales, etcétera.

El Vigo.
El relieve del tímpano románico de su iglesia representa a Cristo con la Cruz.

Villasuso.
La orilla del Cadagua en un apacible lugar para descansar. En la parte alta del conjunto, de estrechas empinadas calles, destaca una casona de silla con una hermosa balconada.

Paradores .
A lo largo de la carretera se extiende un magnífico palacio y frente a él una capilla.

Taranco.
Un monumento reciente nos recuerda el documento fundacional de un monasterio en el que apareció escrita por primera vez la palabra Castilla.

Villanueva de Mena. Sobre su silueta resalta una torre.

Vallejo.
La iglesia de San Lorenzo, de mayor tamaño que la de Siones, es otro de los magníficos ejemplos del románico del valle. Es admirable la calidad de su talla y los abundantes elementos y detalles románicos de su interior.

Pantano de Ordunte

El pantano de Ordunte.
En este largo itinerario ausente de pendientes, descubriremos la belleza natural que caracteriza al Valle de Mena. Desde Nava una carretera nos acercaba al aparcamiento situado junto a la presa del pantano. Atravesando la presa, una ancha pista bordeada al pantano, que quedará en todo momento nuestra izquierda. Recorriendo estos cerca de 10 km, podemos distinguir diversas especies vegetales.

La Magdalena.
Comenzaremos nuestro ascenso al puerto por un ancho camino, que parte desde la iglesia que se dirigió al cementerio, lugar que se distinguen fácilmente por los altos cipreses. Un sendero a la derecha pasa junto al cementerio y deja el depósito de agua a la izquierda. Después de atravesar un arroyo, pasaremos bajo las vías del tren, y enlazaremos con otro camino muy marcado.

La pendiente prolongada a la vez que ganaremos altura la vista va mejorando. Para el regreso descendemos por el serpenteante itinerario de ascenso. Una vez en Cadagua, podemos acercarnos al nacimiento del río, tomando otro ancho camino que el luego se dirige a Lezana. Se abandona el camino en una finca particular, espacio que siempre respetaremos.

EL ARTE EN EL VALLE DE MENA

- El arte: Su estratégica situación como zona de paso entre los puertos y villas del Cantábrico y los núcleos de población del interior de la Meseta y las influencias de los pueblos vasco, cántabro y castellano han hecho del Valle de Mena un importante rincón de la geografía española que guarda muestras patrimoniales de diferentes épocas de la historia. Vamos a señalar los valores patrimoniales más importantes:

- Epoca romana: Calzada romana que enlazaba Castro Urdiales con Reinosa (Juliovriga) y Herrera de Pisuerga (Flaviovriga). De esta calzada se conserva un tramo de tres kilómetros entre Irús y Arceo y otro pequeño tramo en Campillo, junto a la carretera. Esta calzada se supone que fué reutilizada como vía secundaria del Camino de Santiago a partir del siglo XI.

- El Románico:
a.-
Santa María de Siones (Siones): Situada sobre un promontorio. Es una abadía. Con estructura sencilla y decoración exterior sobria. Edificio de una sola nave, dividida en dos tramos seguidos de un crucero o transepto resaltado al exterior por la mayor altura. El ábside único y semicircular está precedido de un tramo recto. Sobre el crucero se presupone que existiría una torre ya que existe un cubo de subida hacia ella. Actualmente existe un pequeño campanario cuadrado adosado al lado norte. Anchos muros de sillería bien labrada. Tejado sobre una cornisa rectangular, sostenida por canecillos decorados. Nave con contrafuertes. Ábside de tres partes separadas por medias columnas con capiteles y basas decoradas. La línea de impostas no ofrece una decoración similar en todos los tramos (palmetas, perlas, sogueados y flores inscritas en círculos). Sobre la línea de impostas se las ventanas del ábside, con columnas y arquivoltas.
b.-
San Lorenzo de Vallejo: la iglesia está situada en una pequeña elevación. De mayor tamaño que la iglesia de Siones, conserva también una buena unidad de estilo. Perteneció a la Orden de San Juan de Jerusalén. La cabecera está ornamentada con numerosas columnas múltiples, arquillos y cinco ventanales. Sobre la entrada, y a lo largo de toda la fachada sur existe una alta galería con arquillos. La portada principal está al oeste, con un cierto apuntamiento, que indica su construcción en un románico tardío. Los canecillos y todos los detalles escultóricos son de gran belleza y calidad. El ábside es semicircular de siete tramos rectos con ventanas. El interior de la iglesia es de gran belleza, destacando el ábside con su múltiple arquería y sus fuertes pilares que sostienen la techumbre de la nave central. Arquitectura popular: Tipo claramente influenciado por la arquitectura vasca y montañesa. Aparece como tipo más primitivo los entramados de madera. El caserío es un continuación del que existe en la zona de las Encartaciones. Adopta forma de edificación aislada, constituyendo una unidad edificatoria de cierto volumen en la que se integran la mayoría de estancias y dependencias auxiliares, complementada con alguna edificación auxiliar que se agrega al edificio principal. En Mena no encontramos los típicos y amplios caseríos aislados con tejado a dos aguas; aquí predomina la casona cúbica con tejado a cuatro aguas y aleros pronunciados, de tamaño medio o pequeño. Los balcones aparecen debajo de los grandes aleros. A veces el balcón hace de eje de simetría de la fachada y otras veces una solana corrida en el último piso. A parte del caserío popular hay numerosas edificaciones que presentan una mixtura entre formas cultas y tradicionales: se caracteriza por ser un edificio aislado, con planta baja y una o dos alturas separadas habitualmente por una línea de sillares, de planta cuadrada o rectangular, cubierta a cuatro aguas, gruesos muros, sillar en las esquinas de las fachadas y en los límites de los vanos con el muro, pared encaladas bajo muro de mampostería, con elementos clásicos en la ornamentación de fachada principal, en la que puede incorporar un blasón, en la fachada se busca la simetría (vanos y balcones generalmente simétrica).

Casco urbano de Villasana de Mena:
Interesante casco antiguo formado por las calles Somera o Encimera, de Enmedio y Bajera o Nueva. En la Villa de Villasana conviene destacar los siguientes puntos: a.- Iglesia parroquial de Ntra Sra de las Altices (construida en el siglo XIX sobre una ermita anterior. Conserva un buen mediorelieve románico de la Adoración de los Reyes Magos que fue traído desde saltices. Hay un relieve en mármol blanco de la Giralda de Sevilla realizado por los operarios andaluces traídos desde Sevilla para realizar el palacio de Sancho Matienzo). b.- Convento de Santa Ana o de las Madres Concepcionistas: Capilla de fines de S-XV y convento de principios del S-XVI, fundado por Sancho Ortíz de Matienzo, hijo de la villa, abad de Jamaica y tesorero de la Casa de Contratación de Indias y persona estimada por los Reyes Católicos. Los maestros canteros y las primeras religiosas fueron traídos desde Sevilla por Matienzo. c.- Palacio de Sancho Ortíz de Matienzo: Construido a principios del S-XVI, destaca por su labor mudejar en las ventanas. El palacio está muy deteriorado. d.- Torreón de los Velasco: Construido por los Velasco en el S- XIII. Tiene algunas ventanas y saeteras originales que indican su carácter defensivo. Conjunto urbano de Artieta : esta localidad destacan por su emplazamiento, cuidado y por la presencia de varias casonas solariegas bien conservadas y de gran tamaño.

Conjunto urbano de Concejero:
En el destaca una casona solariega, con una piedra (sillar) muy peculiar y con una fachada con trs arcos en la planta baja. En el núcleo hay varios ejemplos de la arquitectura popular de la zona; la unión de varias casas populares origina un soportal.

Arquitectura fortificada:
En este tipo de construcciones de carácter defensivo destacan las torres de Lezana, Villasana de Mena (Torreón de los Velasco), Maltranilla y El Lllano de Tudela. Existen otras diez torres de menor importancia.

LA HISTORIA EN EL VALLE DE MENA

- La historia: Antes de la época romana el valle estaba poblado por los Autrigones. Tras las guerras cantabro-astures el valle se incorporó al Imperio romano ( desde el año 19 a.C hasta el año 400). Desde la época romana, el Valle de Mena ha sido una zona de paso entre la Meseta Castellana y el Cantábrico; a través de una calzada se enlazaba Flaviobriga (Herrera de Pisuerga) y Juliovriga (Reinosa), con el puerto de Castro Urdiales. En la época goda, el rey Teodoredo, estructuró una provincia que denominó la Cantabria, y en la que incluyó el Valle de Mena, poblado por los Autrigones. Con la invasión árabe los pueblos peninsulares se desplazaron hacia el norte, en busca de refugio en los accidentes geográficos. El movimiento repoblador se originó a partir de los valles de Mena, Losa y Ayala, donde existen aún las muestras de los numerosos castillos y torres construidos en su día como elementos defensivos ante los ataques árabes. Es en esta época, en el año 800, cuando se menciona por primera vez en documento escrito la palabra Castilla. En el siglo IX, la primitiva Castilla que nace bajo el mandato del Conde Rodrigo, irá acentuando su personalidad política y social y adquiriendo conciencia de su poder, hasta llegar así a finales de siglo al nacimiento de la Castilla independiente. Así se unió el Valle de Mena al Condado de Castilla. Desde el año 824 hasta el siglo XI el Valle de Mena se incorporará a Navarra. En el 1072, Alfonso VI, conquista Mena, la incorpora a Castilla y la otorga los fueros de Logroño, que cesan en 1421. A partir del siglo XI el Valle de Mena vuelve a ser una tierra de paso, ya que fue una vía secundaria del Camino de Santiago. Hasta el año 1260 el Señor de Vizcaya actuaba como gobernador de Mena. En el siglo XV en Villasana convivían admirablemente los cristianos y judios. Al final de la Reconquista no se sabe a ciencia cierta si perteneció a Vizcaya o al Corregimiento de Laredo. Perteneció a Vizcaya, componiendo las nobles Encartaciones, y asistiendo su representante a las juntas de Gernica y Avellaneda (pg 159- Bustamante). Desde la división de España en provincias en el año 1789, a pertenecido a Burgos y a Cantabria, pero siempre ha mantenido su relacción con Vizcaya. En 1822 el Valle de Mena pasa a formar parte de la provincia de Santander. En el año 1833 queda incluido en la provincia de Burgos, con su actual configuración. Los meneses intentaron en varias ocasiones su desanexión de Burgos y su incorporación a la provincia de Vizcaya, como los fallidos intentos de 1883 y el posterior del año 1924. Perteneció al juzgado de Balmaseda, y eclesiásticamente pertenece a Cantabria. En resumen es un territorio de la provincia de Burgos pero con gran influencia del País Vasco y de la vecina Cantabria.

DEPORTES, OCIO, TRADICIONES, FIESTAS Y GASTRONOMIA EN EL VALLE DE MENA

- Deportes y Ocio: Polideportivo y piscinas municipales en Villasana de Mena. Pistas deportivas en Villasuso. Frontones en Sopeñano, Artieta y Villasana. Piscinas en Gijano. Se puede practicar la caza y la pesca en el río Cadagua. La bici de montaña y senderismo, deportes en contacto con el medio natural, tienen muchísimas posibilidades. La escalada y el ala delta o parapente en los Montes de la Peña. Rutas a pié realizadas anualmente desde el ayuntamiento, por Irene Ibarrola. Existen zonas de recreo con merenderos en el pantano de Ordunte, Cantonad y Villasuso.

- Tradiciones y fiestas populares: Las fiestas patronales aún se celebran en la mayoría de las entidades durante los meses veraniegos. En Cantonad, el día 8 de mayo se celebra todos los años el día de la patrona del Valle de Mena. En Taranco se celebra el día del nombre de Castilla, ya que en el texto fundacional del Monasterio de Taranco (S-IX), apareció por primera vez la palabra Castilla. El domingo de Resurrección se celebra la merienda del Torto (pequeña hogaza de pan con un chorizo dentro). En el mes de junio, en la festividad de San Antonio, Villasana de Mena celebra sus fiestas patronales.

- Gastronomía: El torto menés es una empanada de chorizo menés con manteca. Se elaboran buenas morcillas, chorizos caseros y otros derivados del cerdo y embutidos. Cotizadas setas de abril, trucha asalmonada y cordero asado. El Cocido menés es un plato elaborado originario de este valle y se elabora a base de garbanzos y otros ingredientes. La cocina menesa, en general, recibe gran influencia de la cocina vasca.




martes, 3 de noviembre de 2009

merindad de cuesta urria

Nofuentes: en la capital de la Merindad destaca el edificio del Ayuntamiento, en torno al cual encontramos varias casonas solariegas. En las afueras el monasterio gótico-renacentista de Santa María de Rivas.

Mijangos: atravesamos el Nela por un esbelto puente medieval. En la entrada del pueblo, la iglesia de San Tirso. El caserío, de estructura medieval, se extiende en torno a una calle principal, con casas adosadas unas a otras, y entre ellas, dos casonas torres defensivas. En las cercanías se hallan los restos de una antigua iglesia visigótica.

Urria: este conjunto, de estrechas y empinadas calles, luce algunas espléndidas casas de sillar y arco de medio punto.

Valdelacuesta: al pie de la Tesla permanecen las ruinas de este abandonado pueblo.

Quintanalacuesta: en el conjunto de estrechas calles y buenas construcciones, encontramos dos escudos. En las cercanías y de difícil acceso, un conjunto de veinte tumbas altomedievales.

Baillo: la iglesia de San Antolín conserva portada y un ábside románico de gran esbeltez. En la ermita de Nuestra Señora de la Hoz, en un vallejo cercano de la Tesla, se celebra una popular romería.

Casares: pequeño núcleo con caserío apiñado.

Paralacuesta: en su perfil, adaptado a la pendiente, resalta la torre de los Quintano. Junto a ella se ubica la iglesia de San Miguel, con bastos canes románicos.

Pradolamata: núcleo agrícola rodeado de campos de lechugas.

Almendres: la portada de la iglesia de San Martín resalta por sus animados motivos escultóricos. Junto a ella, una casona.

Valmayor: pueblo muy abandonado al que se accede por una pista en mal estado.

Cebolleros: fantástico y original castillo, en cuya construcción se han empleado casi veinticinco años.

Villavedeo: conserva algunas casonas y edificaciones de interés.

Las Quintanillas: su ermita conserva una portada de arco de medio punto decorada.

Ael: pueblo abandonado, ocupado por una explotación ganadera.

Hierro: rodeado por un extenso pinar, las vistas de las depresiones del Ebro, Nela y Jerea son excepcionales.

Lechedo: en torno a su amplia plaza se organiza el caserío.

Quintana-Entrepeñas: cercano a un bello desfiladero horadado por el Jerea, el núcleo se estrutura en forma de calle.

Quintanilla Montecabezas: la portada románica y un basto bajorelieve son los mejores elementos de su iglesia.

Extramiana: junto al pueblo se extienden las huertas que cultivan sus vecinos. La portada de su iglesia parroquial es románica.

Santa Coloma: llegamos por una pista que continúa hacia el Valle de Tobalina. Una casa luce un arco carpanel.

Villapanillo: entre sus estrechas calles de trazado medieval, unas casonas presentan en su fachada elementos cultos. Su gran iglesia tiene portada renacentista.

En Urria remontamos el curso de un arroyo que, procedente de La Tesla, discurre a lo largo del pueblo. Abandonamos Urria por una estrecha hoz y tomamos un ancho camino agrario que deja en todo momento las empinadas cresterías de La Tesla a la derecha. Otras pequeñas elevaciones rocosas, a la izquierda, nos separan de la depresión del Nela. El camino a Mijangos atraviesa junto a varias fincas, alguna de las cuales deberemos bordear. Para regresar hay dos opciones: bien por la carretera que parte a la izquierda a Urria o bien atravesar el puente hacia Nofuentes, desde donde una nueva carretera vuelve a cruzar el Nela para ascender a Urria.

Al Norte de la Sierra de la Tesla se dispersan hoy las pequeñas localidades que conforman la Merindad de Cuesta Urria. Esta Merindad, una de las siete históricas, se ubica en el centro de esta contrastada comarca del Norte burgalés: Las Merindades.

En su extensión encontraremos lugares de gran belleza natural originados por la acción erosiva de los ríos Nela y Jerea. Entre estos espacios sobresalen las empinadas faldas de La Tesla y el estrecho desfiladero del Jerea en Quintana-Entrepeñas, en los límites de la Sierra de Arcena.

Los visigodos ya se asentaron en las cercanías de Mijangos hacia el siglo VI. Posteriormente, en esta localidad, una de las más antiguas de la Merindad, existió un fuero que determinaba los tributos que debían de pagar los habitantes al Monasterio de Oña.

En el siglo XIV, se levantó en la Sierra de La Tesla el castillo de Montealegre, con el propósito de controlar toda la Merindad.

En el siglo XVIII, la Merindad de Cuesta Urria se segrega de las Antiguas Merindades de Castilla la Vieja. Ya en el siglo XIX, esta Merindad se reorganizó formando su actual territorio. En Nofuentes se emplazó su capital. Como relevantes testimonios del pasado, resaltan algunas iglesias románicas y de otros estilos: Almendres, Baillo y el monasterio de Santa María de Rivas.

Edificaciones de interés son sus casas blasonadas, frecuentes en varias localidades. El medieval puente de Mijangos fué un paso obligado para vadear el Nela. Unico resulta el Castillo de las Cuevas de Cebolleros, una moderna réplica de un castillo medieval, construido con gran esfuerzo y dedicación. Las gentes de la Merindad han dedicado mucho tiempo al cultivo del cereal.

El entorno invita a pasear o prácticar la bici de montaña. El Nela y el Jerea cuentan con atractivas zonas de baño pesca y navegación fluvial. Son una buena elección las agradables piscinas de Nofuentes.

En primavera, en Baillo, en pleno corazón de la Tesla, se celebra una animada romería. De buen prestigio goza la gastronomía de la Merindad, y en especial la repostería elaborada por las Clarisas de Nofuentes. Esta congregación religiosa ha abierto una original casa de espiritualidad.

EL ARTE EN LA MERINDAD DE CUESTA URRIA

- Arte: Se establecieron varios núcleos defensivos entorno a la Tesla, desde dónde se controlaba el paso de las mercancias y el comercio entre la Meseta y el Cantábrico. Estas fortalezas, o castillos tenían amplias vistas de la depresión sus existencia se unía a la de un puente por dónde se vadeaba en este caso el río Nela: entre las fortalezas citaremos las de Malvecino en Quintana la Cuesta y la de Tedeja en la cercana localidad de Trespaderne. También en Mijangos quedan restos de asentamiento visigótico.

Nofuentes: en la capital del municipio además del edificio del ayuntamiento podemos señalar el convento del Ribero de Clarisas, de estilo gótico; tiene forma de "L" y la iglesia, de planta rectangular, tiene cinco tramos con contrafuertes. Existen dos casonas solariegas ubicadas en el centro del núcleo.

Ael: La iglesia románica de Santa Isabel, conserva una inscripción cuya procedencia puede ser visigótica. Su decoración es muy basta.

Almendres: La iglesia románica de San Millán tiene como elementos más destacables la portada, con sus arquivoltas, capiteles y columnas y la decoración con motivos animales y vegetales. Tiene además canecillos y ventanas románicas.

Baillo: La iglesia de San Antolín es principalmente románico y tiene una nave con pórtico adosado en el lateral y canecillos en el alero con temática variada. En la ermita de Nuestra Señora de la Hoz, de estilo popular y una nave, se celebra a principios del mes de julio una romería popular.

Casares: Su iglesia parroquial es de estilo popular.

Cebolleros: Iglesia de San Cipriano y San Cornelio es gótica de una nave, con diversos añadidos como el pórtico y la torre. En la localidad existe un castillo a imitación de los medievales, realizado con muros de mampostería de cantos rodados de río; este castillo, tiene arcos y ventanas de medio punto y consta de dos torres redondas y almenadas unidas por un cuerpo central.

Extramiana: El núcleo tiene planta irregular, y conserva un juego de bolos y un herradero. La ermita de San Roque es principalmente de estilo popular y tiene una nave rectangular. La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es de estilo cisterciense, con una nave principal y añadidos posteriores. En ella se aprecia la transición del románico al gótico.

Hierro: Sus dos iglesias son de estilo popular de una nave. La iglesia de Santa María Magdalena , de planta rectangular, es de mayor tamaño.

Mijangos: Es el núcleo que conserva un patrimonio más interesante. En primer lugar su caserío se distribuye entorno a una calle alargada, que finaliza en la iglesia parroquial, y que es cruzada por otras tres perpendiculares; tiene un claro origen medieval. Las casas están adosadas unas a otras y en la mayoría de los casos tienen las mismas características, que derivan de la tradición medieval: construcciones realizadas en adobe con entramados de madera (aunque hay casos de sillar), tejado a dos aguas, solana de madera, huerta en la parte trasera y algunas conservan elementos cultos como escudos, arcos y ventanas ojivales. El puente, que de entrada a la localidad vadeando el río Nela, tiene dos tramos diferenciados por sus seis ojos desiguales, algunos de medio punto y otros apuntados. La iglesia de San Tirso Mártir es de estilo barroco, con una nave con crucero y cabecera poligonal. Sobre los dos arcos del pórtico lateral, hay una vivienda. En los píes, se eleva la torre del campanario, de estilo renacentista, con gárgolas en las esquinas. En el núcleo existen dos casonas torres, con carácter defensivo. En las inmediaciones de Mijangos se han descubierto los restos de un antiguo asentamiento, donde una lápida conservaba una inscripción visigótica.

Paralacuesta: La iglesia de San Miguel Arcangel, de una nave tiene partes románicas, con diversos añadidos Tiene una torre a los pies, a la que se accede por una escalera de caracol y una portada lateral con arco de medio punto.

Pradolamata: La iglesia de San Juan es de una sola nave de estilo popular.

Quintana Entrepeñas: La iglesia de San Miguel, de una sola nave rectangular y estilo popular, es el único edificio de interés de la localidad.

Quintanalacuesta: La iglesia de San Lorenzo y Santa Leocadia es principalmente gótica, aunque con restos románicos; tiene una nave rectangular, con sacristía y pórtico adosados en el lateral y un atrio cercado con una tapia de piedra. También hay dos casonas barrocas con dos alturas, de planta rectangular, escudos y realizadas en sillería. Una de ellas tiene un pórtico en la planta baja con tres arcos.

Quintanilla Montecabezas: La iglesia de San Martín tiene gran parte románica, con planta rectangular, cabecera con dos arcos de medio punto; tiene un bajo relieve debajo de ella. La portada lateral tiene una arquivolta. Una escalera de caracol, adosada en el lateral da acceso a la torre.

Las Quintanillas: La iglesia es de estilo popular, con planta rectangular y de pequeño tamaño. La iglesia de Nuestra Señora es barroca, de una nave.

San Cristobal de Almendres: La iglesia de Santiago es popular, con una nave rectangular y diversos añadidos.

Santa Coloma: La ermita de San Silvestre es popular y de pequeñas dimensiones.

Urria: En la Sierra de la Tesla, existen los restos de antiguo castillo, con cubos cilíndricos en esquina. La iglesia de San Vicente es cisterciense y tiene tres naves, la central de mayor tamaño. Bajo la portada barroca hay un arco de medio punto; tiene elementos románicos tardíos, como canecillos muy bastos. También hay un puente historicista sobre el río Nela con cinco ojos sobre pilas redondeadas.

Valdelacuesta: La iglesia de San Martín es principalmente románica, con planta rectangular; la cabecera es de mayor altura que el resto de la nave, dónde podemos ver numerosos canecillos con temas muy variados.

Valmayor de Cuesta Urría: La iglesia parroquial es de estilo popular, con planta rectangular. Bajo el pórtico lateral hay una puerta con arco de medio punto, con pilastra a ambos lados y escudo. Tiene una espadaña a los pies y una ventana mozárabe y visigótica.

Villamagrín: La iglesia de San Andrés es románica, del siglo XIII, con una nave; su ábside es semicircular y los canecillos son de temas geométricos. Conserva varios elementos románicos. En el núcleo hay una casona barroca con planta rectangular con portada adintelada, escudo y cornisa en sillería.

Villapanillo: Hay una casa torreón de planta casi cuadrada, con cuatro alturas y una puerta con dintel en forma de arco rebajado, perteneciente a una antigua muralla; el torreón, con tejado a cuatro aguas, tiene aspilleras y ventanas recercadas y un escudo sobre la puerta; el pasadizo está adosado a una casa popular, con estructura de madera vista y mampostería. La iglesia de San Quirico y Santa Julita es gótica de una nave y destaca por sus grandes dimensiones; la construcción tiene tres tramos con contrafuertes al exterior y una cabecera poligonal; a ambos laterales de la nave hay capillas adosadas y a los pies se alza la torre del campanario. La portada lateral tiene arco de medio punto, con dos columnas a ambos lados, rematadas por impostas y florones y una hornacina sobre ella con dos escudos.

Villavedeo: La iglesia de San Andrés es de estilo popular y tiene una nave rectangular con sacristía y capilla adosadas en ambos laterales


LA HISTORIA EN LA MERINDAD DE CUESTA URRIA - Historia: Como el resto de la comarca su importancia histórica se centra en el desarrollo de la primitiva Castilla. En la época visigótica, Mijangos fue un enclave a tener en cuenta porque allí existen restos del asentamiento


DEPORTES, OCIO, TRADICIONES, FIESTAS Y GASTRONOMIA EN LA MERINDAD DE CUESTA URRIA

- Deportes y ocio: El municipio dispone de buenas zonas de baño en la ribera del Nela, en las localidades de Nofuentes y Mijangos. En Nofuentes hay un campo de fútbol y unas excelentes piscinas municipales. En varias localidades hay presentes boleras de tres tablones. Se pueden practicar numerosos deportes relacionados con el medio natural como pesca, caza, bici de montaña, senderismo y piragüismo.

- Tradiciones y fiestas populares: Cada año aún se celebra una animada romería en Baillo. Algunas de las localidades celebran sus fiestas patronales en los meses estivales. La temporada se abre con las fiestas patronales de Nofuentes, a finales del mes de junio.

- Gastronomía: Los productos gastronómicos más importantes del municipio son los de repostería elaborada por las Clarisas de Nofuentes. Como en el resto de los municipios de la comarca, los derivados del cerdo tienen su presencia en las mesas de la mayoría de las familias (chorizo, morcilla, etc)